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\r\nCómo el tanatólogo apoya a las víctimas de un tiroteo
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\r\n\r\nCuando ocurre un tiroteo, como el que hoy se vivió en Teotihuacán, la muerte llega de forma súbita, violenta y pública, dejando tras de sí un campo de duelos colectivos, shock emocional y secuelas psicológicas en sobrevivientes y familiares. El tanatólogo se convierte en un acompañante clave en este proceso, porque no solo trabaja la ausencia de quien falleció, sino también la vivencia traumática de quienes estuvieron presentes o están conectados a la víctima.\r\n\r\n
\r\nPrimeras horas: contención y estabilización
\r\n\r\nEn las primeras horas tras el suceso, el tanatólogo participa en equipos multidisciplinarios (médicos, psicólogos, trabajadores sociales) para ofrecer contención emocional básica a testigos, familiares y equipos de emergencia. A través de la escucha activa, normalización de la angustia y breve orientación, ayuda a reducir la sensación de caos, a disminuir el riesgo de bloqueo emocional y a facilitar la toma de decisiones mínimas (como identificación de restos, trámites legales y decisiones funerarias).\r\n\r\nEn este momento el tanatólogo también explica, de forma clara y respetuosa, qué es duelo, cómo se manifiesta y qué se puede esperar a corto plazo; esto disminuye la sensación de perder el control mental y abre la puerta para solicitar apoyo duradero más adelante.\r\n\r\nCrisis de duelo por muerte violenta
\r\n\r\nLas muertes por tiroteo son consideradas muertes violentas, y suelen generar duelos complicados por la carga de culpa, miedo, incredulidad y rabia. El tanatólogo acompaña a las familias y a los sobrevivientes a nombrar las emociones (miedo, ira, culpa, vergüenza) sin juzgarlas, y a desarticular la idea de que “debieron hacer algo más”.\r\n\r\nDiversos estudios muestran que la intervención tanatológica en grupos de encuentro y en sesiones individuales reduce emociones desagradables como temor, confusión y aburrimiento, y aumenta sensaciones de seguridad, reflexión y realización en pacientes y familiares.\r\n\r\nTrabajo en red y en comunidad
\r\n\r\nEn el contexto de un tiroteo en un lugar de gran afluencia, como Teotihuacán, el tanatólogo colabora con instituciones de salud mental, autoridades locales y redes comunitarias para diseñar espacios de atención psicoemocional grupal. Estos espacios permiten que testigos y empleados que estuvieron en el lugar puedan compartir sus experiencias, se identifiquen casos con alto riesgo de trastorno de estrés postraumático y se articulen protocolos de apoyo psicosocial.\r\n\r\nDesde Pachuca, donde se imparten estudios y diplomados en tanatología, esta clase de eventos subraya la necesidad de preparar profesionales capaces de intervenir en crisis colectivas, participar en protocolos municipales de emergencia psicosocial y articular vínculos con instituciones de salud y seguridad pública.\r\n\r\nÉtica y límites del acompañamiento
\r\n\r\nEl tanatólogo se rige por principios deontológicos de respeto, confidencialidad, no daño y ejercicio competente. En un contexto de tiroteo masivo, esto implica no dramatizar ni exponer experiencias personales, trabajar siempre en el marco de la dignidad y el respeto a la intimidad de las familias, coordinar con otros profesionales sin sobrepasar su competencia y aclarar a las personas que no se “cura” la pérdida, sino que se acompaña a vivirla de forma menos dolorosa y más significativa.\r\n\r\n¿Te identificas con esta historia?
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