Historias de Vida y Ciencia 📖 5 min de lectura

Duelo por la Muerte de una Madre: Historia Real de una Tanatóloga

Historia real del duelo de una tanatóloga tras la muerte de su madre Elenita después de 8 meses de enfermedad.

⏱️ Tiempo de lectura: 22 minutos 📂 Categoría: Historias de Vida y Ciencia

La Bata y el Jardín: El día que dejé de ser tanatóloga para volver a ser hija

El 10 de septiembre de 2025 me quité la bata. No fue un acto simbólico… fue una necesidad. Durante años creí que mi formación como tanatóloga me daba herramientas suficientes para acompañar cualquier dolor. Pero ese día entendí algo que ningún libro enseña: hay pérdidas que atraviesan todo conocimiento. Ese día murió mi madre, Elenita… y yo dejé de ser la experta para convertirme en una hija rota frente a la ausencia.

Elenita: la raíz de todo lo que soy

Mi madre, Elenita, era una mujer profundamente fuerte. No desde la dureza… sino desde la constancia.

Era trabajadora, incansable. De esas mujeres que no se detienen, que hacen de lo cotidiano algo sagrado. Podaba sus árboles con sus propias manos, cuidaba sus plantas como si cada una fuera parte de su historia. Su casa siempre estaba limpia, ordenada, viva. Le gustaba ir al mandado, elegir con calma cada cosa, regresar a su espacio.

Tenía amigas, pero siempre prefería la tranquilidad de su hogar. Era amorosa con sus nietos, paciente, presente. Quería profundamente a sus hijos. A todos.

Para mí… era más que mi madre.

Era mi confidente.

Mi lugar seguro.

El origen de todo lo que soy.

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El inicio: 8 meses de despedida silenciosa

Hace ocho meses, su cuerpo comenzó a cambiar.

Un problema en la columna vertebral marcó el inicio de un deterioro progresivo que duró aproximadamente 240 días. Un proceso lento… doloroso… inevitable.

Primero dejó de caminar.

Después, dejó de moverse con libertad.

Luego, perdió la capacidad de ir al baño por sí misma.

Y finalmente… dejó de poder comer sola.

Ver ese proceso es algo que no se puede explicar. Solo se vive.

Yo estuve ahí todo el tiempo.

Como hija… y como tanatóloga.

Le hablaba, la acompañaba, le sostenía la mano. Intentaba darle calma, aunque por dentro sabía que nos acercábamos al momento más difícil.

Las noches antes de su partida fueron largas, interminables. Entre enfermeras, médicos, luces de hospital y silencios que pesaban más que cualquier palabra.

Había momentos en los que todo parecía detenerse… y otros en los que el dolor se volvía insoportable.

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El jardín: el aviso que no quise aceptar

Mi madre tenía algo especial.

Un don… una forma distinta de percibir lo invisible.

Cuando soñaba con un jardín grande o un bosque lleno de flores… alguien en la familia fallecía.

Siempre se cumplía.

Días antes de partir, me miró y me dijo:

"Soñé el jardín, hija… vi a mi abuelita, a mi mamá, a mi hermana… me dijeron que ya era momento"

No había miedo en su voz.

Había cansancio… y una profunda paz.

Con el tiempo entendí que esto está documentado clínicamente como experiencias al final de la vida (ELVs). Investigaciones como las del Dr. Christopher Kerr muestran que estos encuentros no son delirios, sino procesos de transición emocional.

En sus últimos días, cuando ya no podía mover la boca, me hablaba con la mirada.

Y en esa mirada había algo imposible de ignorar:

"Ya no quiero estar aquí… este ya no es mi cuerpo"

Ahí entendí que el amor también es saber dejar ir.

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10 de septiembre de 2025: el día que todo cambió

Ese día, mi hermano me llamó.

Y en una sola frase… todo se rompió:

"Elenita se nos fue"

Aunque llevaba meses preparándome… no estaba lista.

Nada te prepara para perder a una madre.

Sentí un vacío profundo en el pecho. Un silencio que lo llenaba todo.

Quise reaccionar como profesional.

Quise sostener a mis hijos.

Quise contener a mi familia.

Quise ser la tanatóloga.

Pero no pude.

Ese día… solo fui una hija.

Mi psicóloga tanatóloga, quien me acompañó durante todo el proceso, me dijo algo que marcó mi vida:

"Hoy no eres la directora. Hoy eres la hija. Permítete sentir"

Y entonces dejé de luchar.

Y lloré.

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El duelo vivido desde la piel

El duelo dejó de ser teoría.

Se volvió cuerpo.

Se volvió silencio.

Se volvió ausencia en cada rincón de la casa.

Semanas después, soñé con ella.

Estaba sana. Joven. Rodeada de flores.

Me miró y me dijo:

"Ya no me duele nada, hija. Estoy bien"

Desperté llorando… pero en paz.

La teoría del apego continuado explica que el vínculo no desaparece… se transforma.

Y eso fue lo que hice.

No la solté.

La integré en mí.

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Para ti, Elenita

Este artículo es para ti.

Para la mujer que siempre me decía que mi trabajo era triste.

Que no entendía por qué acompañaba a personas en su dolor.

Que de broma decía que solo daba consejos.

Hoy lo entiendo.

Todo lo que soy… viene de ti.

Tu fuerza.

Tu forma de cuidar.

Tu manera de amar.

Gracias por haberme dado la vida.

Y gracias… por enseñarme a soltar.

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Cierre

Hoy regreso a consulta distinta.

Más humana.

Más real.

Más consciente de que el dolor no se explica… se acompaña.

Porque ahora no solo escucho el duelo de otros.

Lo reconozco.

Porque también vive en mí.

Bibliografía Científica

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📋 Perspectiva clínica — Para profesionales de salud mental

Nota Clínica — El Duelo del Profesional y Supervisión de Pares

Este caso describe el proceso de Supervisión de Pares de nuestra Directora durante el fallecimiento de su madre. La intervención fue realizada por una psicóloga tanatóloga externa para manejar la sobrecarga del cuidador tras 8 meses de enfermedad crónica de columna.

Estrategias Aplicadas: 1. Desidentificación del Rol: Se trabajó en permitir que la profesional abandonara su "bata morada" de experta para procesar la orfandad desde su vulnerabilidad biológica. 2. Integración de Fenómenos Oníricos: Se validaron los sueños de Elenita (ELVs) y los encuentros post-muerte de la directora como mecanismos saludables de adaptación, evitando la patologización del duelo. 3. Acompañamiento en Red: El soporte de la familia y el equipo clínico fue vital para prevenir la fatiga por compasión, permitiendo que la directora regresara a su práctica con una metodología enriquecida por la experiencia propia.

⚠️ Alerta importante sobre salud mental

Este artículo tiene fines informativos. No sustituye la atención profesional.

Siempre acude con un profesional de salud mental.

Tanatología Pachuca

Psicólogos especializados en duelo y Tanatología. Pachuca, Hidalgo.

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