Duelo 📖 7 min de lectura

La planta de mamá: vínculos continuos y duelo

Cuando se murió la planta que había sido de su mamá, una mujer la buscó y la buscó por semanas para sustituirla: qué son los vínculos continuos y por qué esa búsqueda tenía sentido

Norma recorrió catorce viveros en tres semanas buscando una planta de jade idéntica a la de su mamá. No cualquier planta de jade. Tenía que ser del mismo tamaño, con las hojas gruesas de ese verde particular, en una maceta de barro parecida a la original. Cuando por fin encontró una que se acercaba, la compró sin regatear, la llevó a casa con las dos manos como quien carga algo frágil de verdad, y lloró frente a ella durante casi una hora. No lloraba por una planta. Lloraba, otra vez, por su mamá.

Caso clínico ilustrativo, basado en un patrón frecuente en consulta

Nota metodológica: el caso que sigue es sintético. No corresponde a ningún expediente real; el nombre, la edad y los detalles biográficos fueron construidos para representar un patrón que se repite en consulta cuando la muerte de un objeto con valor simbólico reactiva un duelo anterior no resuelto del todo.

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La historia de Norma

Norma tiene 44 años. Su mamá, doña Beatriz, murió hace dos años de un paro cardíaco repentino. Norma se hizo cargo de todo en ese momento: el funeral, los trámites, avisar a la familia, sostener a su papá. No se permitió detenerse a llorar como quería, porque alguien tenía que sostener la casa, y ese alguien terminó siendo ella. Entre las cosas de su mamá que se llevó a su propio departamento estaba una planta de jade que doña Beatriz había cuidado durante quince años, en la misma maceta de barro, junto a la ventana de la cocina.

La planta murió hace tres meses, por una plaga que Norma no supo identificar a tiempo. Fue entonces, y no antes, cuando Norma se derrumbó. Empezó a buscar una planta igual con una urgencia que ella misma no entendía del todo, y que su esposo describió, con cariño pero también con preocupación, como "obsesiva". Llegó a terapia porque no podía dormir, y porque cada vivero que visitaba sin encontrar la planta correcta la dejaba, en sus palabras, "como si me hubieran vuelto a dar la noticia".

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Por qué esto no es exagerado: el marco de los vínculos continuos

Durante mucho tiempo, la psicología del duelo asumió que sanar significaba soltar por completo a la persona fallecida. En 1996, los investigadores Dennis Klass, Phyllis Silverman y Steven Nickman publicaron un libro que cambió esa idea de forma profunda, llamado Continuing Bonds, o vínculos continuos. Su propuesta central es que un duelo saludable no consiste en cortar el lazo con quien murió, sino en transformarlo. La persona fallecida sigue presente, de otra forma, en la vida de quien queda. Mantener objetos, rituales o recuerdos activos no es quedarse atorado. Puede ser, de hecho, parte de cómo se sana.

La planta de doña Beatriz era, para Norma, exactamente ese tipo de vínculo. No era solo una planta. Era una forma concreta de seguir teniendo a su mamá cerca, todos los días, sin tener que decirlo en voz alta.

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Lo que dice la evidencia

Una investigación publicada en 2021 por el psicólogo Marcin Sękowski, en la revista Journal of Social and Personal Relationships, ayuda a entender por qué la reacción de Norma fue tan intensa. Sękowski distinguió dos formas distintas de mantener un vínculo con alguien que murió. La primera, que llamó vínculo concreto, se apega a la versión física y literal de un objeto o recuerdo, y suele acompañarse de más ansiedad y de un duelo que cuesta más trabajo resolver. La segunda, el vínculo simbólico, es más flexible: la persona conserva el significado y la conexión emocional sin necesitar que todo permanezca exactamente igual, y suele asociarse con un duelo que avanza mejor con el tiempo.

Cuando la planta original de Norma murió, su vínculo con su mamá, que hasta entonces había sido principalmente concreto, se quedó sin el objeto que lo sostenía. De ahí la urgencia casi desesperada por encontrar un reemplazo idéntico: no se trataba de conseguir una planta parecida, sino de no perder, otra vez, el único hilo tangible que le quedaba con su mamá.

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El enfoque tanatológico de TP: los duelos silenciosos detrás de la búsqueda

El duelo que Norma se guardó la primera vez. Sostener a toda la familia durante el funeral no le dejó espacio para llorar como necesitaba. Ese duelo no desapareció, solo se pospuso.
El duelo por la planta como objeto vivo. A diferencia de una foto o una carta, una planta hay que cuidarla todos los días. Cuidarla era, sin que Norma lo nombrara así, una forma diaria de seguir cuidando algo de su mamá.
El miedo a perder a su mamá una segunda vez. Para Norma, que la planta muriera se sintió como una repetición de la pérdida original, no como un evento aparte.
El duelo por no haberse permitido llorar a tiempo. Parte del trabajo fue reconocer que sostener a la familia tuvo un costo emocional real, que también merecía ser llorado.
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Cómo trabajamos un caso así en consulta

  1. Validar la intensidad de la reacción, sin patologizarla de entrada. Buscar una planta parecida no es un problema en sí mismo. Lo que se explora es qué tan rígida se vuelve esa búsqueda y qué tanto malestar genera cuando no se cumple exactamente.
  2. Nombrar el duelo pospuesto por la muerte de la mamá. Norma nunca había hablado a fondo de lo que sintió durante el funeral, ni de lo que le costó sostener a los demás mientras ella misma se quebraba por dentro.
  3. Acompañar la transición de un vínculo concreto a uno simbólico. No se trató de convencer a Norma de dejar de buscar una planta, sino de ayudarla a encontrar sentido más allá de que fuera una réplica exacta: plantar un nuevo esqueje, crear un pequeño ritual al regarla, hablarle a la planta nueva como una forma consciente de seguir el vínculo con su mamá, no como una obligación de reproducir lo idéntico.
  4. Dar espacio a la culpa por sentirse "exagerada". Norma llegó a consulta convencida de que su reacción era desproporcionada. Parte del trabajo fue mostrarle que, dentro del marco de los vínculos continuos, lo que sentía tenía sentido real.
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El desenlace de Norma

Norma encontró, finalmente, una planta de jade que se pareció lo suficiente. Pero lo que cambió de verdad no fue encontrar la planta correcta, sino la relación que construyó con ella después. Empezó a hablarle mientras la regaba, algo que nunca había hecho con la primera. En una de las últimas sesiones dijo: ya no necesito que sea igual a la de mi mamá. Necesito que sea mía, y que me la recuerde de todos modos.

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Preguntas frecuentes

¿Es normal aferrarse tanto a un objeto después de una muerte?
Sí. Mantener vínculos con la persona fallecida a través de objetos, rituales o recuerdos es parte reconocida de un duelo saludable, no necesariamente una señal de que algo anda mal.

¿Cuándo debería preocuparme por esto?
Cuando la necesidad de que el objeto sea exactamente igual genera un malestar intenso y constante, o cuando impide funcionar en la vida diaria. Ahí vale la pena buscar acompañamiento profesional.

¿Debo deshacerme de las cosas de la persona que murió para "avanzar"?
No hay una regla general. La evidencia actual no apoya la idea de que soltar objetos sea necesario para sanar; lo importante es la relación flexible o rígida que se tiene con ellos, no si se conservan o no.

¿Por qué me afectó tanto perder algo que no era la persona misma?
Porque el objeto había llegado a representar, de forma muy concreta, la presencia continua de esa persona en tu vida diaria. Perderlo puede sentirse como una repetición de la pérdida original.

¿Esto aplica solo a plantas, o a cualquier objeto?
Aplica a cualquier objeto con carga simbólica fuerte: ropa, cartas, muebles, recetas de cocina, hasta rutinas específicas que se compartían con la persona.

¿Cuánto tiempo toma pasar de un vínculo rígido a uno más flexible?
Varía en cada persona, y no siempre es necesario forzar ese cambio. El trabajo terapéutico ayuda a que ocurra con menos sufrimiento, no a apresurarlo.

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Si te reconoces en esta historia

Te pedimos dos cosas concretas. La primera: si perdiste algo que pertenecía a alguien que murió y sentiste que perdías a esa persona otra vez, no te digas que estás exagerando. La segunda: si postergaste tu propio duelo por sostener a los demás en su momento, date permiso de llorarlo ahora, aunque haya pasado tiempo.

Puedes conocer más sobre el acompañamiento en duelo por pérdida de un ser querido, o hacer nuestro test de duelo para tener una primera orientación.

Si te reconoces en la historia de Norma, agenda una primera consulta por WhatsApp o desde nuestra página de reservar cita.

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Fuentes citadas en este artículo: Klass, D., Silverman, P. R., & Nickman, S. L. (1996). Continuing Bonds: New Understandings of Grief. Taylor & Francis. Sękowski, M. (2021). "Concrete and symbolic continuing bonds with a deceased person: The psychometric properties of the continuing bonds scale in bereaved surviving family members". Journal of Social and Personal Relationships, 38(5), 1655-1670.

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Psic Margarita Godínez

Psicólogo(a) clínico(a) con cédula profesional activa · Equipo de Tanatología Pachuca, Pachuca, Hidalgo.
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